Coronavirus y Vida Eterna
Esta posmodernidad, que se jacta de llamarse poscristiana; y que desprecia y persigue toda referencia a Dios y, claro está, al yugo suave y la carga liviana (Mt 11, 30) de nuestro Salvador, de pronto se enteró que un agente microscópico puede derrumbar su prometeica utopía de redención inmanente. por Christian Viña *